La planificación urbana va mucho más allá de cumplir estándares mínimos. Se trata de crear un entorno que eleve el valor del sector y aumente la calidad de vida de sus habitantes. Cada proyecto es una nueva oportunidad de revalorizar la ciudad.

En la segunda publicación abordamos los beneficios de disminuir la cantidad de entradas vehiculares y respetar el retiro de 4 metros. Creando de esta forma unas aceras amplias que prioricen al peatón.

Ya con estos cambios, el espacio público toma tintes de dignidad para sus usuarios. Sin embargo, aún permanecen algunos retos a encarar. Una acera con poca ambientación crea una sensación de soledad y vulnerabilidad, ya que no incentiva su uso más allá de la movilidad de un punto a otro.

Ampliando las franjas verdes y ajustando las dimensiones de las rampas vehiculares, creamos aceras ininterrumpidas. Las cuales con la asistencia de señalización podotáctil apuestan por un espacio público más accesible e inclusivo. Elementos urbanos como bancos, zafacones, iluminación y espacio para desarrollo urbano futuro, generan un impacto positivo en el mantenimiento y la imagen de la ciudad. Demostrando que modificando este mismo espacio podemos crear un entorno más dinámico y seguro. ¡Juntos podemos crear la ciudad que merecemos!