La planificación urbana juega un papel crucial en la creación de entornos habitables y funcionales para sus residentes. Cuantas veces mientras vamos caminando en Santo Domingo, nos hemos caido en un baden, tropezado con una rampa vehicular de una torre, visto el camino interrumpido por un poste de luz, etc… Estamos tan acostumbrados que no lo percibimos como un problema.
Por lo general, solo un tercio del frente de un solar edificado se destina al peatón, mientras que el resto se utiliza para el acceso vehicular. Esto resulta en aceras interrumpidas constantemente por rampas y desniveles limitando cual el desplazamiento peatonal y generando una fragmentación del espacio urbano.
Sin embargo, si diseñamos pensando en el peatón, podríamos destinar un tercio del frente al acceso vehicular, dejando así el resto para el ser humano. Al repetirse este enfoque en los edificios colindantes, se lograrían aceras más continuas proporcionando espacios más amplios y seguros para caminar, promoviendo la movilidad, accesibilidad e interacción social.
Cambiemos la pregunta, cambiemos el enfoque, diseñemos para el ser humano y no para el vehículo.